El retiro de un artista

Por Nancy Pérez-Crespo / 15 de septiembre de 2013

Leo con «fastidio» que el artista Geandy Pavón se retira de «el asunto cubano». Menos mal que no es de la pintura, pues en ese caso el arte hubiera sufrido una baja imperdonable. Pavón es un excelente pintor.
Mi fastidio comienza con el enunciado «retiro del asunto cubano» porque de ese «asunto» no se puede disociar un exiliado político. Geandy explica que una amiga-consejera le previno que las actividades que ha realizado con su proyecto NEMESIS en defensa de los Derechos Humanos en Cuba han sido «desperdiciar su talento». No puedo imaginar las razones aviesas que ha podido tener esa «consejera» y tampoco quiero especular qué siniestros motivos hay detrás de ese recado, porque al igual que la recomendación de los dos Jorges («El fastidio de la patria» de Salcedo y su publicación por el otro que no sé su apellido), son un llamado al desánimo, a la desmoralización y a la evasión de una causa noble: conquistar los derechos de su pueblo.

Cuando Geandy Pavón comenzó a crear sus ingeniosos «Performances» nunca pensé que lo hacía como un trabajo o quizás un encargo de alguien, a lo que sí se puede renunciar, al contrario, creí, y aún creo, que estaba poniendo en ello su corazón conmovido y motivado por los horrores que el régimen cubano había cometido con Orlando Zapata Tamayo.

Idealicé a Geandy como el gran artista que es, enfrentándose a la maquinaria zurda que domina el mercado del arte en New York, pero parece que estaba equivocada, ahora Geandy resultó ser simplemente un hispano más que emigró a los Estados Unidos a promover y vender su arte porque en Cuba el régimen comunista siempre ha sido quien controla el negocio de la plástica y las galerías.
Pero pensándolo mejor, es probable que en un momento de agotamiento o flaqueza se dejó convencer por esa eficiente y oportuna «consejera» —y muy oportuna ahora que algunos artistas están expresando su inconformidad, como lo hizo el músico Robertico Carcacés— o también por la influencia maléfica de los dos Jorges. Es probable que el artista Pavón recapacite y continúe con su proyecto NEMESIS, que tanto luz y visibilidad le aportó a la buena causa de

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La «reunificación familiar».

Por Nancy Pérez-Crespo

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Los viajes comenzaron en 1979, bautizados por el régimen como «Viajes de la comunidad». Un eufemismo muy de los comunistas para encubrir la realidad. Esa llamada «comunidad» fue el resultado de un supuesto diálogo que el propio Castro se organizó con 75 cómplices y la bendición de Jimmy Carter.
Los objetivos estaban a la vista: salir de unos cuántos miles de presos políticos, para mejorar la imagen de cara a la agenda Carter con los derechos humanos, al mismo tiempo que inauguraban la Sección de Intereses de Cuba en Washington y que la SINA abría sus puertas en la antigua embajada Suiza en La Habana. Pero Fidel Castro tenía otro propósito muy oculto que fue ajustando de a poco: «El negocio de los viajes».
En esa época, la ahora extinta URSS y sus satélites abrían sus fronteras para sus exiliados, que nostálgicos, comenzaron a viajar, llevando regalos para los familiares y amigos.
Es en esa misma etapa que el régimen cubano comienza a exprimir a los exiliados en todos los frentes. Viajes, paquetes, ventas de documentos, ventas de pasaporte y tarjeta blanca, en fin, toda una maquinaria de producir dólares.
También crea la industria de los viajes a Cuba administrada por simpatizantes castristas afincados en los Estados Unidos, que impusieron precios exorbitantes, enriqueciendo a los Aruca, los Cabañas, los Blanco, y a las Vivian Manerud, entre otros, pero que al mismo tiempo empobreció a tantos y tantos exiliados.
Cuando el éxodo de El Mariel muchos exiliados hasta llegaron a empeñar sus casas para comprar los botes donde traer a la familia.
Durante todos estos años la dictadura cubana no ha parado la maquinaria de extraerle los dólares a los que huyeron dee la Isla, pero que detrás dejaban un hijo, una madre y hasta un primo que pide: adidas

Depredadores e inventores
Los Castro, depredadores como son, todos los días inventan algo nuevo para mantener el saqueo. Ahora a los viajes de la comunidad le llaman: «Reunificación familiar» y ya no solo son los viajes, los paquetes y otras menudencias. No, ahora se trata acciones mayores, desde estafas al Medicare y al Medicaid, a los seguros y hasta un cúmulo de negocios ilícitos que ellos han montado, principalmente en Miami y en Tampa.
Uno de estos negocios es el llamado «Intercambio cultural», que además de producirles algún dinero, les da la oportunidad de infiltrar agentes, vender imagen y ablandar al exilio con la manoseada y malintencionada nostalgia.
El interés que muestran algunos en promover el citado intercambio cultural y sus músicos que llegan, tiene un fin siniestro: mantener la conexión de los que se van. Porque no solo se trata de dinero también aspiran a que esos exiliados nostálgicos se conviertan en sus mejores propagandistas en este país.
Esta maraña la dictadura lo ha montado buscando obtener lo que el científico ruso Pávlov logró con su conocido experimento para formular la ley del reflejo condicional y que es el resultado de una actividad psicológica. Quizás, hasta sin darse cuenta, ellos se están convirtiendo en cómplices de la tiranía.
Incluso hay programas en la televisión local que se dedican a promover los conciertos y apariciones de los artistas del supuesto «intercambio» y no hay dudas, esos programas están diseñados para mantener cautivos a los exiliados más débiles.
Es criminal que un grupo humano que ha sido sometido al oscurantismo, al que le negaron la libertad y el derecho a la información, sigan dominados por los que implantaron las esclavitud y el subdesarrollo.
La Ley de emigración cubana, en vigor desde hace más de tres, es un plan siniestro elaborado por Raúl Castro para mantener la subordinación de los cubanos que se van de la Isla. El dictador necesita de ellos, pero viviendo fuera y de esta manera los mantiene atados a su dominio y, al mismo tiempo, le producen dividendos, dólares contante y sonantes.

El cambio fraude
Esos son los cambios del Castro Dos, el cambio fraude, como le llamaba Oswwaldo Payá. Ellos quieren que esos exiliados regresen con sus ahorros y compren viviendas o pongan un negocito o también para que vayan de vacaciones y gasten mucho dinero. Ellos allí ofrecen de todo, hasta jineteras o jineteros.
El negocio está tan bien montado que he sabido que hasta algunos padres están mandando a sus hijos a pasar las vacaciones de verano a la Isla. Supe de un caso de una niña que se pasó en Pinar del Río los meses de verano y regresó con un bastísimo repertorio de malas palabras y hasta tuvieron que cortarle el pelo porque vino llena de piojos.
Otros, «exiliados nostálgicos», que están retirados o que se han deshabilitado, están viviendo en Cuba pero dejan aquí a un amigo o familiar que les envía el dinero del cheque que cada mes le deposita el Social Security. La gente que esto hace deben saber que están violando la ley y cometiendo un delito federal.
Conozco el caso de un retirado que vive en una finquita que compró en Manacas, pero viene a Miami cada seis meses para hacerse un chequeo médico que le paga el Medicare. Otro caso es el de una familia que entre todos compraron una casa en una playa del Oriente de Cuba para que todos los miembros de la familia puedan pasar, alternativamente, sus vacaciones. Pero parece que olvidaron que la propiedad que esa casa fue robada a sus legítimos dueños y además de violar la Ley del Embargo, que es un delito, también lo es comprar el producto de un robo.

La llamada «doble moral» en acción.


Aunque todo esto lo práctica solo una minoría de los emigrados cubanos hay que denunciarlo porque es una desvergüenza que además está poniendo en peligro la Ley de Ajuste cubano, cerrándole el camino a los que sí necesitan escapar de la tiranía.
La «reunificación familiar» es una farsa.

 

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Oswaldo Payá

Por Nancy Pérez-Crespo
Esta nota la escribí  el 27 de julio de 2013 , tres años han pasado y el crimen ha quedado impune. ¡Cuántos culpables Dios mío!

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Oswaldfo Payá, in memoriam
El pasado 22 de julio se cumplió un año del asesinato del líder de la oposición cubana Oswaldo Payá Sardiñas y su mano derecha, el joven Harold Cepero. En el transcurso de estos 370 días (escribo el 27 de julio) he observado, con mucha angustia e impaciencia, la complicidad en este crimen de algunos gobiernos, organizaciones e individuos. Señalar al gobierno español y al PP es innegable. Ellos han sido cómplices de los Castro. Son muchos los intereses económicos. No han hecho nada para señalar al régimen cubano ni siquiera como sospechoso de este crimen que envuelve a dos ciudadanos españoles (Payá y Ángel Carromero). Pero también es muy dudosa la actitud de algunas organizaciones e individuos influyentes (como es el caso del escritor peruano-español Mario Vargas Llosa que no ha escrito una palabra para condenar este crimen y en cambio participó con Yoaní Sánchez en una actividad en el Palacio de Linares de Madrid – sede de Casa de América). Organizaciones e individuos que han callado sin exigirle al gobierno de Mariano Rajoy que inicie una investigación internacional a la cual tiene todo el derecho. Son muchos los encubridores y sus nombres tendrán que salir a la luz en su momento, incluyendo los de algunos influyentes cubanos del exilio.

Nancy Pérez-Crespo.

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La saga cubana del piloto del Papa Francisco

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Por Nancy Pérez-Crespo
Me llama desde Ciudad de México, donde vive con su familia, mi prima Rebeca Suárez. La siento feliz y emocionada y no es para menos: Su hijo Hugo Tamborell Suárez es el piloto que comanda el Boeing 787-8 Dreamliner de Aeroméxico que transportará al Papa Francisco y su séquito desde Ciudad Juárez, Chihuahua, hasta el Aeropuerto de Ciampino en Roma. Una enorme responsabilidad.

Un niño comedido y sereno

A Hugo me unen lazos de familia. Una historia familiar de profundas raíces cubanas que ha quedado fuera de los reportajes que han hablado de él por estos días. Lo conocí con solo tres añitos y no olvido que en mis frecuentes viajes a la Ciudad de México, siempre íbamos a la pequeña hacienda que los padres de Hugo tenían en Texcoco. Hugo, invariablemente, era nuestro guía.
Siguiendo la tradición familiar, al pasar los años, Hugo Tamborrell Suárez se convirtió en un experimentado comandante de la aviación comercial y ahora ha tenido el privilegio de ser escogido por su empresa para tan importante encomienda, porque este hombre, además de joven y apuesto, disciplinado y entero, lleva en su sangre el arte de conducir esos pájaros por los aires, que a mi aún se me hace insólito cómo lo consiguen.

El Abuelo Enrique
Pero la historia de esta saga comenzó con el bisabuelo materno de Hugo, don Enrique Suárez y Ordoñez, a quien todos llamábamos «El Abuelo».
Suárez y Ordóñez era Teniente Coronel del Ejército mejicano y en febrero de 1913, tras el asesinato del presidente de México, Francisco I. Madero y de su vicepresidente, José María Pino Suárez, se ve forzado a irse al exilio.
Se refugia en McAllen, Texas, no sin antes hablar con su esposa Margarita, la bisabuela de Hugo, para despedirse y decirle que en esa misma fecha, pero un año más tarde, la esperaría en el Puerto de La Habana.
Transcurrió todo el año de 1913 y con la fecha acordada ya cercana, doña Margarita empaca, abandona su residencia de San Andrés y de la mano de su único hijo, Adolfo, abuelo de Hugo, llegan al puerto de Veracruz y embarcan rumbo a Cuba.
Al llegar al Puerto de La Habana, los esperaba un don Enrique, jubiloso y optimista, porque ya había emprendido una nueva vida en la isla generosa que le había acogido, en las llanuras de Camagüey. Allí don Enrique Suárez era ya un respetado Veterinario que atendía la abundante ganadería de la zona.

La Clarita

Con trabajo y tesón, tanto don Enrique y doña Margarita como el joven Adolfo lograron ascender económicamente y en unos años ya eran los propietarios de la hacienda La Clarita en las cercanías del pueblo de Jatibonico entonces provincia de Camagüey.
El joven Adolfo, quien ya frecuentaba amistades en la sociedad del cercano pueblo, conoció a la joven que haría su esposa. Ella era Dolores María Pérez-Vives, abuela de Hugo. «Lola» para su familia y amigos, que además de una bella muchacha era muy emprendedora y hábil para los negocios, fue de gran ayuda en el manejo de La Clarita.
«Lola» y Adolfo procrearon cuatro hijos: René, Raquel, Renata y Rebeca (la madre de Hugo), todos nacidos en Cuba.
En dos ocasiones Adolfo había regresado a México. En uno de esos viajes lo acompañó su cuñado, Manuel de Jesús Pérez-Vives, quien era el padre de mi esposo, Juan Manuel Pérez-Crespo, tío de Rebeca. De ahí nuestros vínculos familiares con el piloto Hugo.
En los albores de 1936, Adolfo sintió nostalgia de su patria y decidió regresar definitivamente, llevando consigo a su mujer y a sus cuatro hijos. Poco tiempo después le seguirían los pasos don Enrique y doña Margarita.

Una nueva vida, una nueva saga
Las tres niñas y el hermano mayor llegaron al país de su padre y de su abuelo y fue México el lugar donde «Lola» tuvo la oportunidad de crecerse y junto a su esposo, sacar adelante a la numerosa familia.
René, lamentablemente fallecido a los 58 años de edad, era comandante de Aeroméxico, y fue su vida una extraordinaria historia que estoy comprometida a escribir. René fue un ser humano entrañable, de gran talento y señorío. Casó con Rosa Menéndez y tuvieron tres hijos: Francisco, Rosa Margarita y René.
Raquel, historiadora y filosofa, casó con el ingeniero Gustavo Juárez, otro de mis «personajes inolvidables», al que siempre considero como el más cosmopolita de los mejicanos, además tiene esa capacidad envidiable para multiplicar los panes y los pesos. Ellos tienen tres hijos: Gustavo Adolfo, Carmen y Alejandra.
La dulce y bella Renata, la tercera de los hijos de «Lola» y Adolfo, desgraciadamente, murió hace unos años. Antes había fallecido su esposo, Ramón Martínez, el «gallego» bronco, como yo le llamaba. Fueron felices y la vida los premió no solo con una gran fortuna, también con cuatro hijos: Rocío y Rebeca y los gemelos Ramón y Rogelio.
La pequeña Rebeca, la menor de los cuatro hermanos, fue la que más años vivió bajo la tutela de Lola, pero, sin dudas, el rigor de una madre exigente y enérgica, le templó el carácter sin quitarle ese rasgo, amoroso y dulce, que algunas veces tenemos que adivinarle.
Al terminar sus estudios, Rebeca comenzó a trabajar para la Ford México, donde llegó a posiciones ejecutivas, que debió abandonar cuando conoció, se enamoró y casó con el joven piloto que la pretendía: Héctor Guillermo Tamborrell Baca, padre de Hugo.
Rebeca y Héctor tuvieron cinco hijos: Hugo y Héctor, que son mellizos, Loreta, Luis, quien también es un excelente capitán-piloto de la Aerolínea Copa, y Daniela.

Los Tamborrell-Baca
El abuelo paterno de Hugo fue José Julio Tamborrell Morales que fue un conocido agricultor de Delicias, Chihuahua y en dos ocasiones fue Tesorero Municipal. Su esposa fue Otilia Baca Verduzco (la abuela de Hugo) y tuvieron cuatro hijos:
Jorge, Héctor Guillermo (el padre de Hugo), y Sergio y Humberto, también pilotos de Aeroméxico.

El piloto Hugo Tamborrell

El piloto Hugo Tamborrell Suárez nació el 2 de septiembre de 1962 y fue un aplicado estudiante de La Salle del Pedregal y Uia, un hijo ejemplar como ejemplar ha sido como padre y esposo. Se casó con Erika Segura Balboa y tienen dos hijos: Hugo, quien también es piloto, y Rebeca.
Definitivamente no es casualidad que en la familia predominen los pilotos: un hermano, el esposo, dos hijos, un nieto y dos cuñados. Rebeca dice que ella nació un 10 de diciembre, fecha que en la advocación mariana celebra a la Virgen de Loreto o Nuestra Señora de Loreto, y que en todos los países católicos es la patrona de las fuerzas aéreas y de la aeronáutica.
Es posible que algo de esos misterios celestiales estén rondando la estirpe del piloto Hugo, pero lo que me atrevería a asegurar es que el Papa Francisco llegará a Roma a la hora prevista y a buen recaudo.
A su regreso de Roma, mi prima Rebeca y su esposo Héctor, le ofrecerán una gran fiesta a su hijo Hugo, oportunidad para reunir a toda esta gran familia mexicana y cubana.
Felicidades para Hugo y su tripulación.

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Foto #1: Adolfo y Lola (los abuelos de Hugo) con la autora del artículo.
Foto #2: El padre de Hugo, Héctor Tamborrell, el tío abuelo, Manuel de J. Pérez-Vives, la tía de Hugo, Ileana Pérez-Crespo y la madre de Hugo, Rebeca Suárez de Tamborrell. La bebé es Daniela, la hermana más pequeña de Hugo (Circa 1974).
Foto #3:Hugo con sus hermanos en la Hacienda de Texcoco. De izquierda a derecha: Loreta , Héctor, Luis y Hugo.

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El «Adonis» convertido en esperpento

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Esa crónica la escribí hace más de un año, pero la foto que ahora la acompaña me obligó a repetirla por lo del «David» convertido en esperpento.
El «Adonis» convertido en esperpento
Por Nancy Pérez-Crespo
Tratando de apuntalar la frenética campaña publicitaria que lleva la dictadura cubana, vendiendo falsas mejoras y apertura de su obsoleto sistema, una que destaca por absurda y delirante es la reseña de una ceremonia del Ministerio del Interior (MININT) en el pueblo de Artemisa, publicada en el periódico El Artemiseño.

En el sumo de la ridiculez, la adulonería, la insensatez, lo barato, en fin lo insólito, el invitado principal del evento, el pintor cubano Nelson Domínguez, dijo «que si Miguel Ángel estuviera vivo, no hubiera hecho un David, sino un Fidel».

Este pintor, según su biografía, nació en Santiago de Cuba en 1947. Estudió en la Escuela Nacional de Arte Cubanacán de 1965 al 70 y más tarde se convirtió en profesor de la escuela hasta 1985. Ha sido director del Departamento de Pintura del Instituto Superior de Arte (ISA). Es miembro de la UNEAC y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP).

Y así continúa su biografía que he tomado de la página de Internet de la galería de Ramón Cernuda que tiene a la venta obras de Domínguez.

Ganador de varios premios nacionales, entre ellos el otorgado por el Centro Cultural Alejo Carpentier, también ha recibido premios y reconocimientos internacionales en Francia, Bulgaria, España, la antigua Checoslovaquia y Japón, entre otros. Domínguez ha dado más de 20 exposiciones personales. Sus obras son recogidos por importantes museos e instituciones culturales de todo el mundo. El artista vive y trabaja en La Habana, Cuba.

Pero lo que no explica la Galería Cernuda es que este pintor además de ser un rabioso militante comunista y que ama los dólares que le manda Cernuda; comete la desatino de llamar a Fidel Castro el «Adonis de la Revolución».

El evento de marras se realizó en la sede del MININT de Artemisa donde Domínguez expuso una serie de retratos del déspota, según relata la crónica de un tal Manuel Alejandro Hernández Barrios, que con almibarada pomposidad, describe la muestra como un «soberbio acontecimiento cultural».

Y como prueba aquí les van unos párrafos que son verdaderas perlas: «El mediodía era húmedo y sudaba antes de la llegada del artista que había visto solo por televisión, en periódicos o en Internet.

»Apareció por una puerta lateral junto al Teniente Coronel Armando García Urrutia. Después de un aplauso y unas palabras de bienvenida, Berta Luisa Torres Nodarse leyó unas décimas y el invitado sintió que una lágrima comenzaba a dar vueltas, pero no cayó».

Me revelo, no, no es posible esa idiotez y afectación en un país donde existen urgentes problemas que resolver. Tanta bobería no es creíble allí, donde la mayoría del pueblo se acuesta sin saber qué va a comer al día siguiente, ni se puede comprar, no digamos ropa y zapatos, ni siquiera jabón para bañarse.

Un país donde no se ha resuelto ni el consumo de agua, ni el alcantarillado, ni el transporte, ni la higiene, ni los servicios básicos. Donde los hospitales adonde acude ese pueblo llano (porque los privilegiados van al CIMEQ y al Sara García) son una vergüenza.

Pero este cronista de la mediocridad sigue dando pistas. La actividad, dice él, era un «saludo» al aniversario 58 del desembarco del yate Granma y enardecido el narrador continúa y cito: «el emocionado creador de la plástica llegó hasta la sede de la Delegación Provincial del MININT para inaugurar una exposición transitoria sobre la personalidad de Fidel Castro. Como el auditorio era pequeño, solo unos pocos jóvenes pudimos asistir junto a miembros de la jefatura de ese organismo.

»En esta ocasión adicionó tres nuevos dibujos a la serie. Estos fueron los protagonistas de la presentación, por ser expuestos por primera vez al público. Ninguno de ellos tiene nombre. Si tuviera que describirlos solo bastaría contar que en uno Fidel es pescador, en otro hermano y en el último es amigo. Mucho dinero se le ha ofrecido a Nelson Domínguez por algunos de los 14 cuadros que conforman esta exposición, pero el artista ‘ni se rinde, ni se vende’. Allí permanecen hasta el día 12 de diciembre, pues entonces serán trasladados hasta Santiago de Cuba.

»El relieve de una obra inconclusa retrata la analogía del pensamiento entre las dos almas gemelas que son Fidel y Martí. El tema es recurrente y el modo es impreciso,  porque según el artista dibujar al hijo de Birán es dibujar a la historia; dibujar al hermano de Raúl y Ramón, es dibujar la belleza.

»Para él, Fidel Castro debe ser recordado por su belleza física también, como el más grande Adonis de todos los jóvenes hermosos que ha tenido este proceso político.

Tenía que irse a pique el país donde un artista aclame de manera tan ruin su adhesión al poder.

Revuelve el estómago tanto impudor. Y lo más lamentable es que ese proceder, abyecto y servil, es falso, porque en el fondo, ninguno cree ni siente lo que dice. Ni el que escribe, ni el que aplaude ni mucho menos el pintor, porque ese, como diría la escritora Zoe Valdés, no es un mierda, es un mierdita.

Si la situación de los cubanos en la Isla no fuera tan trágica y desesperada, esto que sucedió el día 2 en Artemisa podría muy bien programarse como una obra del teatro bufo.

Y para más confusión ayer me enteré que unos chinos le otorgaron el Premio Confucio al supuesto Adonis convertido en esperpento

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Reinaldo Arenas por siempre

Por Nancy Pérez-Crespo

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Reinado la noche que leyó El Central en la Peña Literaria de la Librería SIBI.

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einaldo me dejó muchas memorias. Como era y quien era, tenía que dejarlas y aunque fueron tan solo 10 años que tuve el privilegio de su amistad, me dejó tal huella, que raro es el día que en casa no lo evoquemos, para bien o también algunas veces, para mal. Es su fantasma que regresa constante y alguna travesura, de la muchas que acostumbraba, nos hace.

Decidió irse para siempre ya hace 25 años pero su presencia no se agota. Ya sea que releo uno de sus libros o tropiezo con su imagen que retoza y hasta se quiere salir del marco que descansa en el bombé de la sala, porque allí donde están los retratos de la familia está él junto al de su gato Tony.

La tía Osaida
Esa foto con su marco me lo trajo su tía Osaida Fuentes. Y es la tía Osaida, la mejor herencia que me dejó Reinaldo o Reni (como ella lo llamaba), porque cuando me visita y lo evoca, lo hace de tal manera, con tanta ternura, que lo purifica, lo ennoblece.

Fueron Osaida (hermana de Onelia, la madre de Reinaldo) y su esposo Florentino Estrada, quienes lo recibieron en mayo del 80 al llegar a Cayo Hueso en el camaronero San Lázaro, comenzando el puente marítimo del Mariel.

En esa época el matrimonio Estrada-Fuentes vivía en Hialeah y a Hialeah fue a vivir uno de los más importantes escritores de su tiempo.

También fueron ellos los que acudieron al llamado de la policía de Nueva York como sus familiares más cercanos.

La librería en Hialeah
Fue Reinaldo quien nos insistió y estimuló la idea de abrir una librería en Hialeah porque al llegar al pueblo no encontró libros en español y eso lo alteró mucho, pensando en tantos cubanos que estaban llegando y no sabían inglés.

Hacía años que teníamos la Librería SIBI de Bird Rd, donde celebrábamos todos los viernes las famosas Peñas Literarias. A ellas él venía con frecuencia y leía sus textos, poemas y algún que otro soneto satírico. Recuerdo un viernes que leyó completa su obra poética El Central. Fue una noche extraordinaria, de esas que se quedan para siempre.
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Reinaldo en plena lectura-actuación de su obra Traidor, en el improvisado escenario en el patio del matrimonio Pérez-Crespo. Las hojas caían en la hierba en la medida que terminaba la lectura.

Un patio convertido en teatro
Algo que recuerdo muy nítido fue el estreno de Traidor, un texto que escribió en Cuba y se lo había incautado la policía y que acababa de reescribir. Me propuso hacer una lectura de la obra en un improvisado escenario que montaron en el patio de la casa y muy animado me dijo que tenía que ser precisamente el día primero de enero (era el año 81). Se trataba de que él quería darle una respuesta patriótica a la fiesta que Miguel González Pando ofrecía ese mismo día, y que Reinaldo interpretaba como la celebración, en pleno exilio, del triunfo del castrismo.

La puesta en el improvisado teatro al aire libre de la obra Traidor fue dirigida por el gran Dumé y la leyeron-actuaron el genial René Ariza y el propio Arenas. Fue todo un acontecimiento, nuestro patio se abarrotó de un público muy selecto y entusiasta, y Reinaldo quedó feliz.

Hoy miro con nostalgia las fotos de ese día y veo a René y a Reinaldo dando lo mejor de ellos en la actuación. Veo con tristeza a tantos amigos que ya no están y también descubro los rostros desconcertados aún de los «Marielitos» que esa noche inolvidable nos acompañaron

Ancianitas «horrorizadas»
Cuando inauguramos la Librería de Hialeah, también allí se dieron grandes reuniones en las que Reinaldo fue el protagonista.

No olvido la presentación de su libro Otra vez el mar, donde hubo un momento cuando Reinaldo comenzó a leer un pasaje del libro, que tres ancianitas del barrio, que siempre asistían a las actividades, comenzaron a levantarse «horrorizadas» de lo que oían.

Allí le rendimos un merecido homenaje — que él ayudó a organizar— para su querida amiga Lidia Cabrera. También hizo varias lecturas, una de ellas de poesía, junto a Eugenio Florit.

El Inmundo
Viviendo en New York, cuando viajaba a Miami, algunas veces, se hospedaba en nuestra casa y como era un lector infatigable, devoraba la biblioteca. Una mañana, muy temprano, se topó con el libro de Heberto Padilla En mi jardín pastan los héroes (1981), y descubrió que en la novela Heberto camufla el nombre de Edmundo Desnoes bajo el seudónimo de El Inmundo, y lo describe como agente de la Seguridad del Estado de Cuba. No puedo expresar aquí toda la alegría y felicidad que mi huésped manifiesto con ese hallazgo, porque desde Cuba ya Reinaldo traía ojeriza contra Desnoes a quien culpaba de una requisa policial donde lo despojaron, entre otras cosas, de uno de sus libros.

Vengativo como era, unos años después, escribió el ensayo Los dispositivos hacia el norte, en el que arrasa, párrafo por párrafo, con Edmundo Desnoes y su libro Los dispositivos en la flor, una servil apología al régimen que había torturado y encarcelado a Reinaldo.

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Foto Izq.: Homenaje a Lidia Cabrera en la Librería y Galería de Arte Fidelio Ponce. De izq. a der. Enrique Labrador Ruiz, Nancy Pérez-Crespo, Vivian Álvarez-Mena, Víctor Gómez. Lidia Cabrera y Reinaldo Arenas.
Foto derecha: Algunos de los asistentes al homenaje a Lidia Cabrera. De izq. a der. Arturo Rodríguez, Carlos Verdecia Jr, Edelmira Polanco, Reinaldo Arenas, Leonardo Fernández-Marcané, Nancy Pérez-Crespo, Reinaldo García Ramos, George Childs y Adolfo Leyva. Agachados: Alfredo Leiseca y Daniel Morcate.

El Exilio de Miami
La presentación de su noveleta La vieja Rosa y la despedida que le dimos al mudarse a Nueva York fue una calurosa demostración de respeto y admiración, en la que participaron más de 200 cubanos, que representaban los más importantes sectores sociales, económicos y culturales de nuestro exilio. Fue este uno de los homenajes más simbólicos que recibiera un escritor llegado de la Isla y que por supuesto, desmiente los comentarios de algunos mal intencionados que divulgaron que Reinaldo se mudaba a New York porque era rechazado por el Exilio de Miami. Una infamia.

Persona Non-GATA
Nunca olvido que en 1982 los estudiantes cubanos de la Universidad de Gainesville lavaron carros durante seis fines de semanas y reunir el dinero para que Reinaldo diera una conferencia en la Universidad porque la administración se había negado a invitarlo. Las doctoras Lillian Bertot, Alicia Rodríguez y yo viajamos por carro desde Miami y participamos en la jornada literaria que habían organizado. No puedo olvidar la cara de disgusto de Emilio Vigil (creo que así se llamaba ese profesor castrista), quien detestaba a Reinaldo, pero que desde luego, el sentimiento era mutuo.

Durante esa jornada y ya como despedida, esa noche la bibliotecaria Rosa Mesa —una encantadora dama cubana—, nos ofreció una cena en su casa.

A una alumna (Marcela Noriega) le habían descubierto un gatico en la habitación y le dieron el ultimátum que debía de sacarlo. Al enterarse ella de que estábamos cenando en la casa de Rosa Mesa nos trajo el gato para que lo adoptáramos.

Fue Reinaldo quien de inmediato se hizo cargo del gatico que era una bolita blanca y dijo que como lo habían declarado Persona Non-GATA, él lo adoptaba. Aunque nunca se lo llevó para New York siempre que venía a Miami lo buscaba y reclamaba su gato. Tony (que así se llamaba) vivió siempre con nosotros. Murió en 2002, tenía 20 años.

 
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Cena en honor de Reinaldo Arenas en occasion del II Congreso de Intelectuales Disidentes, Columbia University, Restaurant La Habana del Este, New York City, septiembre de 1980. De izquierda a derecha: Reinaldo Arenas, Nancy Pérez-Crespo, Vicente Echerri, Fabian Pérez-Crespo, Liliam Bertot, Guillermo Martinez-Márquez y Alicia Rodríguez.

Un patriota de su tiempo.
Son estos algunos de los muchos momentos de mis recuerdos de Reinaldo y afortunadamente, de casi todos tengo fotos y videos, pero en estas cuatro cuartillas ya no caben más.

A él lo retengo como un amigo al que quise y aprecié mucho, porque aunque era difícil y contradictorio, siempre fue valiente y audaz. Tierno y áspero a la vez, tenía un sentido del humor incomparable (me hacía reír mucho), pero ese humor iba siempre acompañado de su eterna acides corrosiva que algunas veces llegaba hasta el sarcasmo.

Pero lo que si fue un hombre que amaba —por sobre todas las cosas— la libertad y como consecuencia odiaba, ferozmente, a quienes se la conculcaron.

Su activismo anticastrista, por el que tan alto costo hubo de pagar, no lo abandonó ni siquiera cuando ya estaba enfermo. Recuerdo el sacrificio que hizo para venir a Miami a protestar la presencia de «académicos-policías» cubanos en el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en el Otoño de 1989.

A pesar de las represalias no pudieron callarlo. Si infatigable fue escribiendo su obra, también lo fue con su denuncia contra la dictadura castrista.

Fue Reinaldo Arenas una gran escritor pero también fue un patriota de su tiempo.

(Este trabajo fue publicado en Linden Lane Magazine, número dedicado a Reinaldo Arenas. Edición Invierno 2015)

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Cuba será libre. Yo ya lo soy…

Hace 25 años, el 7 de diciembre del 1990, el escritor cubano, Reinaldo Arenas se quitó la vida. Ese día  escribió esta carta, carta breve, pero plena de la pasión que lo caracterizó en vida.

Cuba será libre. Yo ya lo soy…
Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Me siento satisfecho con haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esa libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando , Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión.

Solo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en m país.

Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla le exhorto a que siga luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota , sino de lucha y esperanza.

Cuba será libre. Yo ya lo soy.
Reinaldo Arenas
New York

 

 

 

 

 

 

 

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